Erick Faúndez

N O S T A L G I A

Habría que interrogar a la fotografía por sus atributos. Los que la hacen transitar sin variaciones, con su soporte estanco, a lugares que se expanden en la memoria colectiva pero que se generan en las breves memorias particulares y domésticas; solo así se podría entender su insistencia en recuperar tiempos y espacios a través de la imagen que nos entrega. Este atributo es reconocido y utilizado por el autor para hablar de ciertas cosas que se ocultan mareadas de modernidad, de una contingencia simulada, y desarrolla entonces una crítica indomable frente a los cambios que se despliegan tanto al exterior como al interior de los espacios que trabaja. Toda vez que reconocemos un cambio exterior, una trampa, un abuso, una distancia irreconocible, estamos dejando algo para el atributo fotográfico y su capacidad memorística, nostálgica y en definitiva íntima. Objetos que fueron iluminados por otra luz, ahora son retratados con otra sombra, una sencillamente distante y oblicua; los encuadres, que los hacen protagonistas de su abandono demarcan la mirada compasiva que les devuelve su suerte en clave baja y colores acentuados por el olor a humedad y pasado. Tenemos aquí la los sentidos afilados de nostalgia. Sin embargo, este trabajo ha recorrido la duda de la representación para permanecer en el exterior; que no se nos olvide que afuera está la razón, pero que desde más adentro son las breves imágenes de los álbumes familiares las que definitivamente pierden su lugar y son desterradas a otros espacios oscuros y olvidados, los espacios que sólo competen a la fotografía. Es esta una estrategia de recomposición y rescate que, transparente en el negativo se pierde en el olvido del positivo fotográfico. Por esto vemos cómo ha quedado suspendido el verano, el primer hijo, el abuelo muerto, el jardín vencido y otras escenas con nombres que hay que ver sin verlas de verdad; aquí falta un paso, y es ese paso el que queda en la memoria. Lo que le debemos a esto es el reconocimiento de haberlo visto aquí.

 Carla Möller

Mi idea de obra se funda sobre una técnica específica: la fotografía. Trabajo con ella en función de sus propiedades químicas, simbólicas y conceptuales, siendo utilizada como un medio de comunicación y como un documento social.

Asumo la práctica artística desde la experiencia cotidiana y desde los objetos, lugares y espacios que se relacionan con mi persona. En mi trabajo, actualmente, exploro y critico los cambios que se despliegan tanto en el exterior como en el interior de casas que son afectadas por los agresivos cambios estructurales que están re-definiendo el habitar y el habitad del ser humano. Espacios representativos de la memoria íntima familiar que a través de la fotografía develan la capacidad memorística y en definitiva nostálgica que nos brinda el medio fotográfico. Los objetos funcionan como códigos memoriales. Cada lugar se transforma en un especie de memorial, la casa/inmueble al ser afectada por la sobre modernidad se transforma en una especie de tumba simbólica y todo lo que alberga también, es decir, toda materialidad que en ella se encuentra atesorada está destinada a morir.